Hola, me presento, me dicen
Blanch.
Nací en Guatemala, pero crecí desde los 4 años en Nicaragua.
En el año 2016 me gradué de odontóloga, pero realmente nunca me gustó, así que decidí ponerme una meta: viajar por 1 año.
Después de esos viajes, cuando volví a Nicaragua, me vi con la cruda realidad de decir:
“Ok, si no quiero ejercer la odontología, ¿a qué me voy a dedicar???”
YISUS JEELP MI
(OHH F*ck, ¿acaso estaba afrontando la consecuencia de mis decisiones?)
Exactamente.
Así que en el 2021 me dediqué a explorar qué quería estudiar. Una cosa me llevó a la otra y llegué al marketing, lo más cercano a psicología (algo que siempre me ha llamado la atención).
ENTONCES APLIQUÉ A UNA MAESTRÍA Y...
¡ME ACEPTARON!
En la UBA (Universidad de Buenos Aires), que empezaba en marzo 2022.


WHAT!?
No lo podía creer, porque Argentina siempre fue un lugar que quise conocer desde pequeña...
¿No me creés? Te dejo un pedacito de un diario del 2005, darling:

La cosa es que la maestría se volvió online por falta de cupos presenciales.
Me fui con un trabajo online porque la economía estaba hecha un desastre y los dolaritos eran mis mejores amigos, PERO...
Me la pasé encerrada en mi cuarto trabajando y estudiando. Todo online. Hice amigos que hoy son de los más cercanos pero la mayoría de mis amigos eran extranjeros y se fueron.


Y con lo del amor... los porteños son muy, MUY diferentes, pero esa es otra historia.
LUEGO COMETÍ UN ERROR
Me cambié de trabajo y me metí un tiro en el pie. Trabajaba 12–14 horas diarias. Te juro que trato de pensar cómo era mi rutina en la mañana y no puedo recordarlo.
Hasta que mi mente dijo: “no puedo más”.

Empecé a tener crisis de ansiedad y un día sentí que me quería morir. El techo me aplastaba el pecho. No tenía sentido vivir así: encerrada trabajando para estar en una ciudad hermosa que no podía disfrutar.
Ahí fue mi despertar.
Decidí tomar el control de mi vida porque no me gustaba mi trabajo, no me gustaba cómo me veía y no sentía que tuviera un propósito.
No lo hice de golpe.
Empecé con un 1% al día: una decisión pequeña y sostenida.

Me moví religiosamente un 1% todos los días hasta que me enamoré del ejercicio y de la escritura.
Hoy acompaño a personas que se sienten perdidas, saturadas o desconectadas a volver a escucharse a través de la escritura.
No desde la motivación vacía, sino desde la práctica diaria de escribir para decidir.
Cuando hablo de escribir suena poético o intelectual, pero no lo es.
Es escribir lo que sentís.
Escribir para decidir.
Es escribir para hablarte a vos y aprender a confiar en tu voz.
Al leer todo lo que he escrito, tengo pruebas claras de cómo ha cambiado mi forma de ver la vida y, sobre todo, de las historias que me estaba contando y que no eran verdad.
No necesitás más consejos. Y si los querés buscar, buscá libros, no redes sociales.
Entendé dónde estás HOY y hacia dónde querés ir. Documentá tus días, porque un día te vas a necesitar. Y ahí vas a encontrar claridad, consuelo o la valentía para dejar de hacer lo que ya no va.
Programa de Journaling
Creé un programa de journaling para personas que quieren dejar de sentirse perdidas y empezar a tomar decisiones conscientes a través de la escritura.
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Recuperar la atención también es un acto de rebeldía. En Killing my GoldFish Brain escribo para ayudarte a enfocarte, pensar con más claridad y moverte un 1% cada día, sin ruido ni fórmulas mágicas.
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